Al final de un gran esfuerzo, un gran desayuno junto a los compañeros y compañeras.
viernes, 15 de febrero de 2013
CARRERA POR LA PAZ.
Buenos días seño Amalia, ¿dispuesta para empezar? Todos están preparados. Lo pasaremos genial.
Los alumnos y alumnas de 4º nivel del colegio Simón Fuentes se disponen para participar junto a los compañeros de San Antonio y los del Federico García Lorca en la carrera en bici por las calles de nuestro pueblo.
Los alumnos y alumnas de 4º nivel del colegio Simón Fuentes se disponen para participar junto a los compañeros de San Antonio y los del Federico García Lorca en la carrera en bici por las calles de nuestro pueblo.
martes, 5 de febrero de 2013
Equipo C
El espantapájaros Carolín.

Érase
una vez una niña llamada Lucía, iba paseando por el prado y se encontró un
espantapájaros llamado Carolín.
- -
¿Cómo te llamas? - dijo Lucía.
- -
Yo, Carolín.
- - ¿Y tú?- preguntó Carolín.
- -
Lucía. ¿Por qué lloras?
- -
Porque estoy solo y los pájaros
siempre se cagan en mí.- dijo Carolín.
- -
Vale. Mañana vengo con mis amigos y te
haremos compañía y te limpiaremos- dijo Lucía.
Cuando
Lucía llegó a su casa, le contó a su mamá que paseando por el prado se encontró
un espantapájaros. Lucía se durmió.
Al
día siguiente recogió a sus amigos y llevó un cubo de agua y jabón.
- -
Hola Carolín. Estos son mis amigos:
Carolina, Antonio, Carmen y Simón.
- -Gracias por venir. – dijo Carolín.
- -
¿Estás preparado para ducharte? dijo Simón.
- -
Sí, estoy preparado - dijo Carolín -
¿tardareis mucho?
-
-Te limpiaremos en un periquete - dijo
Carmen.
Después
de limpiarlo, Carolín estaba reluciente. Se hizo de noche y todos se fueron a
su casa.
El
espantapájaros se puso triste otra vez porque se quedó sin compañía. Esa noche
hizo mucho viento y lluvia y arrastró a Carolín hasta el otro lado de la
pradera.
Por
la mañana fueron sus amigos a verle pero Carolín no estaba
- -¡Carolinn!- gritaba Lucía
-
-¡Socorroo!¡Socorroo!- gritaba Carolín
-
-¿Habéis oído esa voz?- dijo Carolina
-
-Parece la voz de Carolín - dijo Simón
Los
niños encontraron a Carolín tumbado en medio del prado. Lo cogieron, lo
limpiaron y se pusieron a pensar que podrían hacer con él.
Entonces
Antonio dijo:
- -
Yo necesito un espantapájaros en mi
casa porque los pájaros se comen la verdura de mi huerto.
Así finalmente, Carolín se quedo a vivir en
casa de Antonio. Todos los días los amigos se juntaban allí para jugar.
Autores:
Carmen Cayuela
Carolina Cortijo
Antonio Vidal
Suscribirse a:
Entradas (Atom)